
Hay días buenos, no tan buenos y malos...e incluso fatídicos; no diré ké días tengo yo (perdonen ustedes, pero no es de su incumbencia).
Un gran tipo ke konozco, dijo alguna vez ke a este mundo venimos solos y solos nos vamos...tiene toda la razón!
Eso no es bueno ni malo...simplemente es así. Nadie nos enseña a convivir con esa extraña soledad, ni siquiera lo pedimos (como si supiéramos hacerlo!), pero, tarde o temprano, llega un momento en ke la tenemos ahí delante -sin ganas de irse de nuestro lado- y no sabemos cómo reaccionar.
Entonces, buskamos entre los papeles del cuarto algún manual donde explike qué hacer paso por paso, rememoramos todas y cada una de las conversaciones con nuestros progenitores -por si alguna vez se nos eskapó por deskuido el sekreto de saber estar únicamente con nosotros mismos-, pero nada.... Y, si me apuráis, hasta llegamos a revolver los kajones ke enkontramos a nuestro paso, para asegurarnos ke verdaderamente no tenemos ni rastro de la solución.
Llegados a ese punto, sólo nos keda preguntarle a ella... ¿por ké apareció de repente si pensábamos ke estabamos rodeados de gente? ¿ké kiere con tanta vehemencia como para no despegarse de nuestra vera? ¿kuándo se marchará???
Así ke a todas akellas almas kándidas ke se empeñan en resolver tanta duda, les diré ke pierden el tiempo. No keda otra ke aceptar a esa compañera de viaje, pues sólo hasta ke entedamos ke es fiel seguidora de nuestra sombra, no seremos kapaces de disfrutar de su extraña compañía.
Yo, por si les sirve de algo, sigo intentando amoldarme a tal circunstancia...a veces es muy pesada y no me da respiro, pero otras veces...hasta le llego a agradecer ke me brinde instantes en los ke no tengo ke eskuchar nada ni a nadie.
En fin...como dice mi hermano..."Eso é así!", y como añadiría yo: "...y ya está!".
Un gran tipo ke konozco, dijo alguna vez ke a este mundo venimos solos y solos nos vamos...tiene toda la razón!
Eso no es bueno ni malo...simplemente es así. Nadie nos enseña a convivir con esa extraña soledad, ni siquiera lo pedimos (como si supiéramos hacerlo!), pero, tarde o temprano, llega un momento en ke la tenemos ahí delante -sin ganas de irse de nuestro lado- y no sabemos cómo reaccionar.
Entonces, buskamos entre los papeles del cuarto algún manual donde explike qué hacer paso por paso, rememoramos todas y cada una de las conversaciones con nuestros progenitores -por si alguna vez se nos eskapó por deskuido el sekreto de saber estar únicamente con nosotros mismos-, pero nada.... Y, si me apuráis, hasta llegamos a revolver los kajones ke enkontramos a nuestro paso, para asegurarnos ke verdaderamente no tenemos ni rastro de la solución.
Llegados a ese punto, sólo nos keda preguntarle a ella... ¿por ké apareció de repente si pensábamos ke estabamos rodeados de gente? ¿ké kiere con tanta vehemencia como para no despegarse de nuestra vera? ¿kuándo se marchará???
Así ke a todas akellas almas kándidas ke se empeñan en resolver tanta duda, les diré ke pierden el tiempo. No keda otra ke aceptar a esa compañera de viaje, pues sólo hasta ke entedamos ke es fiel seguidora de nuestra sombra, no seremos kapaces de disfrutar de su extraña compañía.
Yo, por si les sirve de algo, sigo intentando amoldarme a tal circunstancia...a veces es muy pesada y no me da respiro, pero otras veces...hasta le llego a agradecer ke me brinde instantes en los ke no tengo ke eskuchar nada ni a nadie.
En fin...como dice mi hermano..."Eso é así!", y como añadiría yo: "...y ya está!".